¿De qué forma podemos comunicarnos con nuestro gato?

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Natalia Bulgakova
Primero de todo hemos de saber que el gato, como muchos otros animales, utiliza diferentes formas de comunicación, en este caso, nos encontramos de tipo visual (posturas, expresiones faciales y arañazos en objetos que son marcas visuales), de tipo vocal (sonidos y maullidos), y de tipo olfativo (frotación y también sus marcajes con orina y heces).

Cuando hablamos de comunicación con el gato, no siempre ello derivará en tener una respuesta de él (feedback), sino saber en qué estado se encuentra el animal, para poder tener un acercamiento de un tipo o de otro.

La comunicación con el gato, o mejor dicho, el entender sus mensajes, es complejo y largo de explicar, pero lo más básico, o para empezar, para las personas que tienen un gato es saber que nos indican su comunicación visual, que como indiqué con anterioridad sería la compuesta por posturas y expresiones faciales.
Referente a las posturas, en internet podemos encontrar diferentes dibujos y tablas con ejemplos de ellas, incluso en libros especializados (por ejemplo, tablas clásicas de posturas y expresiones faciales de Leyhausen), pero para resumir, hemos de prestar atención a sus ojos (pupilas), posición de cola, orejas, bigotes y postura.

Por ejemplo: Podemos estar acariciando un gato, pero él no quiere más contacto, nos avisará moviendo la cola de lado a lado, quedándose rígido, bajando las orejas, dilatando las pupilas, puede sacar las uñas, y sino cesamos en el contacto, esto puede agravarse hasta que nos puede clavar uñas, morder o dar golpes con patas traseras.
Cuando empiezan las primeras señales de movimiento en la cola o queda rígido, hay que dejar de tocar el animal.
También con nuestras posturas, miradas y actitud, a veces, inconscientes, les estamos dando un mensaje. Por ejemplo, si miramos directamente a los ojos, para un gato, como para muchos animales, es un indicador de amenaza. Por ello, si no conocemos el gato, sería conveniente no mirarlo directamente a los ojos, no ponernos delante de él, y siempre dejarle vía de escape. Mirada a los ojos del gato con el parpadeo despacio puede dar a entender al gato que nuestras intenciones son amistosos.

Buenas y amistosas señales son cuando él roza su lomo con nuestras piernas y se sienta cerca de nosotros tranquilamente.
Los gatos responden de manera diferente a un perro, son cariñosos, pero también pueden ser agresivos bajo nuestro punto de vista, y ello es porque no entendemos que este animal tiene su forma de ser y necesita sus espacios. Antes de cualquier ataque suelen avisar, al igual que nos indican cuando quieren recibir nuestras caricias y atención, o cuando quiere jugar, aunque sean a horas intempestivas.

Por ello, la mejor manera de comunicación es dejar que el gato decida él cuando empezar o acabar una acción; cuando ser acariciado, cuando jugar, y cuando lo hemos de dejar en paz.
Dentro de esta regla básica, podemos intentar modificar conductas, que esto es otro tema más profundo.

Hemos de tener en cuenta que ningún animal de compañía, es “un humano con abrigo de piel”, no es nuestro hijo, ni nuestro bebé, ni debe obedecernos, o comportarse como nosotros queremos o pensamos.

Él no tiene nuestros sentimientos y emociones, ni entiende la vida como nosotros la entendemos. Son inteligentes, pero primarios, quieren tener sus necesidades cubiertas, cierto control, y su calidad de vida lo más cercana a su esencia.

¿Entienden los perros igual como los gatos?

Si no referimos a entender, como la respuesta a nuestra comunicación, es no, pueden haber excepciones, pero los gatos son muy diferentes a los perros en la comunicación con el humano. El que ellos no respondan como sus compañeros caninos, no indica que no nos entiendan, sino que ellos tienen su carácter. Incluso diría yo que cada gato es un mundo.

Tanto los perros como los gatos se han sido domesticado, pero la diferencia es que el gato no se ha alejado mucho de sus orígenes de sus ancestros felinos salvajes.

Debido a ello, el gato necesita menos del humano que el perro, pero en cambio necesita enriquecimiento ambiental, por ejemplo, juguetes interactivos para desarrollar su actividad de cazador, en cambio un perro, necesita contacto social, y le encanta salir a pasear junto a nosotros.

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